10 de marzo 2026, 15:48hs
Fernando Broca
Con apenas 16 años, Avril Balbuena ya tiene una fuerte historia con el tango. Integrante de la escuela de danzas El Camaruco, la joven no solo baila desde hace ocho años, sino que además da clases a niños y preadolescentes en la sede de Palazzo, acercando este tradicional género a nuevas generaciones de bailarines.
Para Avril, el tango ocupa un lugar central en su vida. “El tango para mí es una parte muy importante de quien soy. Me representa en mi forma de expresarme, en mi pasión, y también siento una conexión cultural muy fuerte”, expresó.
Su vínculo con el baile comenzó cuando tenía apenas 8 años. Desde entonces, la danza se transformó en una parte fundamental de su camino artístico. “Bailo tango desde los 8 años, hace ocho años exactamente. Mis objetivos son poder viajar por el mundo bailando y enseñando tango, y también me encantaría participar en los mundiales de tango que se hacen en Buenos Aires”, contó sobre sus metas a futuro.
En los últimos años, el tango comenzó a despertar interés entre jóvenes de la ciudad, algo que Avril celebra especialmente. “Está buenísimo que más gente de mi edad baile y escuche tango. Que se difunda y motive a más personas a bailar me parece muy positivo”, señaló.
Desde su rol como profesora, también busca incentivar a quienes todavía no se animan a dar el primer paso. “Si estás pensando en bailar tango, animate. Al principio puede parecer difícil, pero con el tiempo te das cuenta de que no es solo un baile, es una forma de expresar lo que sentís. Además conocés gente, aprendés un montón y lo disfrutás mucho”, invitó.
Con talento, dedicación y una pasión que transmite tanto en el escenario como en sus clases, Avril Molina forma parte de una nueva generación que mantiene vivo el espíritu del tango en Comodoro Rivadavia.